himno sideral

El cosmos sonríe estrellas,

anhelan su silueta,

mil espejos y un destello;

hologramas supervivientes

al tiempo.

Galaxias donde llegar,

volar, soñar.

Galaxias donde llegar,

volar, soñar.

El olvido

Mis ojos se vuelcan pórfidos,

un instante ayer.

La huida del sol asoma el hambre

de las hienas.

Una inconclusa pintura,

sus miedos como relámpagos

en el cielo; todo es  ínfimo hacia el infinito.

¡ Oh diosa terreste! ¿Qué ha sido de la dicha de mi alma?

Tan solo el camino infernal,

¡Tan solo el camino infernal!

bosques volantes

La modesta elegancia que lucían los árboles espias,
conjugaban una cortés sinfonía, impartiendo al
espectáculo de la noche ardiente; el aspecto
indescifrable de colmenas saturadas.

Desvaneciendose en piruetas de insistencia juglar,
los monos  guardianes maniobraban pragmáticos;
renunciando a ser apresados por la hostilidad de
un extasiado circo.

Ubicando la piezas de sus fantasías, devinieron
en espejos con antifaces, donde la arrogancia del
tiempo se confundía y  moldeaba así;
el interminable hechizo del nocturno rompecabezas.

El último verano

La mágica estrella huía con el sol  devastado,
entre las caricias impacientes y el placer
tenebroso de la noche que se asomaba, inmortal.
Buscando ser eterna aún deslumbra soberbia;
y se enlaza al fin que se aproxima, solemne.

dreamland

Toda cosa extraña que se presenta
repleta de sencillez, que alborota
sutílmente el más arrogante de los
desprecios; se tiñe de un  misterio
y una invisibilidad como si habitase
un inalcanzable mundo de  insectos.

Donde ni el colisionar de las galaxias podría
jamás extinguir la infinidad de su imperio,
fragil y delicado como un sueño que se va
volviendo indescifrable; para cernirse
espectante en las ruedas de la eterna imaginación.

Assez étrange

El tiempo siguiente se ausentò,
quizás un instante, ante el asombro
de una niña por el fascinante obsequio
de un armario dormido.

Transitando la maravilla
entrañable de un arcoiris fantasmal,
la sensatez de su cuerpo se entregaba
a la paranoia del camaleónico disfraz.

Perteneciendo a un orden de magnificencia
diferente, se sumergió en la fantasía
de un mundo animado, como si la belleza
que converge en él, reflejara un interminable
juego de muñecas.

A travéz de la utópica alcoba, sumergida en un
melancólico gesto de despedida, reina aún,
el baile efímero de su silueta sobrenatural.

FEMINA SILVESTRE

En un estado frágil de conciencia me negué a ser vencido
por la fantasía necesaria del ocio. Despabilandome con
la voracidad de un león noctámbulo, noté que la gravedad
se volvía menos densa y se ahogaba en el recuerdo del
sueño, perdiendose agazapante.
 Pretendiendo alejar mis torpes ojos de la oscura quietud,
cerqué la mirada con el nitido exterior;en él,
siempre despierta, se asomaba la roja silueta del astro
solar, iluminando insaciable la integra escena planetaria.
Los rayos energicos que la vestían nutrieron la furia de
mis apagadas fuerzas. Movilizando arbitrariamente mis
débiles y confusas piernas, me preocuré obediente
conjugarme a mi nueva extructura; ahora un tanto exitada.
 Buscando renacer en muy otras formas y lograr engañar
mis ávidos sentidos,las almas de las sombras retornaron
sigilosas del olvido.
 Las calles asentas de luz, se bifurcaban inquietas como
raices de árboles extranjeros; formando imposibles laberintos.
Abriendo confusos caminos, surgían festivos los bellos dioses.
La escena se acomodaba exultante, convirtiendo el vivo paisaje
en un desfile de minúsculos insectos; aguardando impacientes
el gran bocado que los transforme felices, en presas eternas.
 Liberandome inseguro de entregar mis fuerzas a su magia,
me ausenté tímido hacia la puerta entreabierta de la
melancólica astucia. Me encontraba ya, en mi aparente destino.
 Con la volatil recepción al nuevo paisaje, me acomodé
expectante. En mi tendencia inútil por descufrar su aspecto,
me dejé acariciar por el sabor de sus pétalos frios.
 Por un momento, a través de su profundo capullo, moldeó una
viváz sonriza y se volvió intangible; para encaminarse
pausadamente hacia el sutil eco de su silencio.
 Rodeando la inmensidad del reino silvestre, la esplendida
vegetación mutaba en infinitas gamas de formas y colores;
como alas de mariposas que dibujan fugaces su propio mundo,
volviéndose vigorosamente eternas.
 Percibía la fortaleza de la fauna salvaje espejando mis
pupilas, donde los recuerdos apasionados de sus antepasados
renacían como universos, mostrándome el secreto de su aleación
eterna.
 Surgió un nuevo juego en el espléndido firmamento, pequeños
circos de estrellas teñían parpadeantes el lejano tiempo ;
la fantástica flor ahora improvisaba un mágico baile,
llevándose consigo a quien quisiese volverse inmortal
y conquistar así, la dicha oculta de sus inimaginables deseos.

COSMO MARAVILLA

La genial gema se volvía inverosimil
en el espacio, exhibiendo sus alas sobre
espejismos perdidos, se expandía inquieta
y silenciosa; hacia el aura del inamovible horizonte.
Siluetas de interconectadas sombras turistas,
dibujaban con sus recuerdos sinuosos senderos volantes;
dirigiéndose hacia la selvática intimidad de
las vírgenes nubes.
Ya despierto, el sagaz y feroz aliento del mágico
y eterno cielo; se fugaba por la vivaz música
que irradiaban las sicodélicas risas,
ignorando el pausado ritmo que les marcaba el firmamento.
La espléndida locura de los cielos se despojaba al fin
de su revoltosa gravedad; transformando toda su gracia
en un magnífico cometa, volviéndose inmortal en el frío y
oscuro azul del espacio; alienandose con las mentes hacia
otra galaxia y época, fugándose voraces hacia los
inimaginables y aleatorios universos dormidos.
Los ojos casi apagados se volvían dichosos ante
el ballet silente de animados forasteros;
estupendas figuras rebeldes fundiéndose con
la enigmática dimensión lejana.
Moviéndose por el salvaje cúmulo de imágenes
multidimensionales, las almas inquietas buscan descifrar
la aplastante oscuridad de su mundo, para cernirse
intangibles en el tiempo incierto e irrumpir al fin;
en los invencibles laberintos de las maravillosas y
perpetuas estrellas.